¿Curar la ansiedad? Tratamiento de la Ansiedad

Existe un tratamiento altamente efectivo para la mejoría de los trastornos de ansiedad y los profesionales afirman que un tanto por ciento muy elevado de personas que sufren el problema pueden superarlo mediante medicación, modificación del comportamiento o la psicoterapia.

El tratamiento de los trastornos de ansiedad varía, dependiendo de la naturaleza de la enfermedad y las características individuales del paciente. Muchos pacientes responden bien a la terapia cognitiva y de comportamiento. En la terapia de comportamiento, un paciente se le pide que afronte, poco a poco, la fuente del miedo. Una persona con ataques de pánico se le puede pedir que regrese varias veces a un lugar asociado con un ataque. Con la ayuda de un amigo terapeuta o de apoyo, el paciente aprende a “aguantar” un ataque en lugar de huir de él.

La terapia cognitiva puede ayudar a los pacientes a identificar los pensamientos distorsionados y las ideas equivocadas que contribuyen a la ansiedad y existen varios tipos de medicamentos útiles en el tratamiento de los trastornos de ansiedad y se suelen utilizar en combinación con otras formas de terapia. Estos incluyen inhibidores de la recaptación selectiva de serotonina, para reducir la ansiedad.

El diagnóstico correcto es pues fundamental. Muchas víctimas del trastorno de pánico creen que padecen una enfermedad del corazón debido a las palpitaciones y sensación de ahogo asociada al ataque. Estas personas suelen ir de médico en médico para conseguir saber qué les está sucediendo o cuál es la raíz de su malestar.

Aunque cada trastorno de ansiedad tiene sus propias características, la mayoría responden bien a dos tipos de tratamiento: la psicoterapia y medicamentos.

Estos tratamientos pueden ser administrados solos o en combinación. Además el psicoterapeuta o psiquiatra debe efectuar un seguimiento del progreso del paciente para aplicar los cambios oportunos para beneficiar su terapia.

Por desgracia, muchas personas que padecen estos trastornos tan incapacitantes sienten reparos o vergüenza en buscar la ayuda profesional adecuada que, de buen seguro, les ayudaría a mejorar sus síntomas o, incluso, erradicar el trastorno por completo.